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La Coctelera
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la frase de la semana

Y la frase que resume mi mañana delante del ordenador es la multi-archi-megaconocida "No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy", y esto era para la semana pasada...

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Cádiz, un mundo aparte...

A veces en la televisión encuentras algún que otro programa que puede incluso ser medianamente interesante. Esto me pasó justo ayer. El evento televisivo en cuestión se llama "Vidas anónimas", un programa de la Sexta, esa cadena que tan bien maneja el ex-payaso ahora convertido en payaso (la vocación nunca se pierde) multimillonario empresario del medio audiovisual. Pues bien, este programa nos acerca a la vida de diferentes personajes anònimos que habitan en nuestro país y nos sitúa en la realidad de su día a día. Después de contemplar la vida de una mujer convertida en campeona del mundo de culturismo (esto era bastante duro de pelar); otra mujer matriarca de un poblado de gitanos en Madrid fiel seguidora de la iglesia evangelista (puedo corroborar que siguen diciendo leuro en vez de euro y fragoneta en vez de furgoneta); un aparcacoches ex-yonki que estudia algo así como soldadura pero que él definió como "instalador de sistemas fotovoltaicos y eólicos de pequeña potencia" (este tipo me encantó); por fin llegó el turno de un policía local de la ciudad de Cádiz. Fue en este punto donde comenzó a interesarme el programa, no por la vida del policía en cuestión sino por el fiel retrato de los ciudadanos gaditanos con los que el policía tiene que tratar diariamente.

Retratos como los de:

- el pescadero cantaor del barrio del pópulo.

-la señora de la barriada que está enamorá del policía y sueña con ser acosada por el agente de la autoridad.

- el mariquita que vive en una de esas casas de patio de vecinos que tiene el síndrome de diógenes pero al contrario, en vez de guardar cosas viejas él se gasta toda su pensiòn en cosas nuevas para luego acumularlas en su casa.

-la señora a la que el marío dejó la semana pasada pero que a ella le da igual porque está en un grupo de canto y baile gitano que le quita todas las penas...

y un número bastante considerable de personajes gaditanos a los que merece la pena conocer. Y claro está, la aquí escribiente es de Cádiz, Gaditana de corazón aunque no de presencia. Llena de orgullo al contemplar ese arte que sólo los habitantes de ese rinconcito lleno de luz saben otorgar. Porque Cádiz es un mundo aparte. Un lugar mágico que debido al viento o a su situación geográfica, o a algún motivo imposible de explicar, otorga a sus habitantes una personalidad muy especial en la que se mezclan la alegría de vivir, la poca vergüenza, el habla constante sin pausas y con muchos tacos, el arte del cante, el baile, los chistes y los chismorreos...y un sinfín de cualidades llevadas a sus máximas consecuencias que son imposibles no adorar.

Y es que el que va a Cádiz siempre vuelve como empujado por alguna fuerza sobrenatural que yo supongo es el sabor del buen pescaíto frito de la bahía, los piropos que oyes al pasear por las estrechas callejuelas, las risas empujadas por la afluencia de chistes sobre mariquitas y vascos, el olor del mar limpio y salvaje, las palmas de los tenderos y tenderas, el cante de las señoras sentadas en el umbral de sus puertas y la alegría de vivir en un rincón privilegiado que nadie les puede arrebatar.

Gracias a la sexta por recordarme mi tierra, gracias.